Preguntas Tipo Test

El examen MIR es un examen tipo test con 4 opciones posibles y una sola respuesta correcta. Dichas preguntas pueden o no estar asociadas a imágenes que complementen la información del enunciado. Cada respuesta correcta puntúa 3 puntos de examen, mientras que cada pregunta fallada resta 1 punto (el equivalente a que cada respuesta correcta puntúe 1 y la fallada reste 1/3); las preguntas en blanco no suman ni restan al puntaje total.
Son múltiples los alumnos, que a pesar de un claro domino de una materia, logran un rendimiento mucho menor que el esperable por sus conocimientos, por no saber enfrentarse a preguntas tipo test. La mayoría de estos estudiantes, al preguntarles, creen que el responder preguntas multiopción con acierto es un don “innato” y se resignan a obtener unos resultados peores, no acordes a su preparación. Sin duda existe una intuición innata para responder este tipo de preguntas, pero como todo lo demás en la vida, se puede ejercitar y aprender. Según nuestra experiencia como preparadores del MIR, la mejoría obtenida por nuestros opositores al practicar y aprender a contestar preguntas tipo test suele ser espectacular. Para mejorar esta capacidad, que es uno de los pilares de la preparación, hay que realizar un entrenamiento sistemático y frecuente en preguntas tipo MIR. Para ello los alumnos realizan sistemáticamente preguntas tipo test en simulacros y también durante las clases en los test de clase. El número de simulacros es esencial en este sentido para entrenar la dinámica de examen y el manejo de estas preguntas. Además, disponemos de herramientas online para realizar entrenamientos “extra” como la posibilidad de hacer autoevaluaciones, simularos extra o mini-simulacros extra. Además, el equipo de tutores explica y refuerza las mejores técnicas para afrontar las preguntas tipo test y para rentabilizar el conocimiento de cada alumno de la mejor manera posible.
Por otro lado, las preguntas MIR tiene una segunda particularidad y es que la mayoría de ellas ya no son preguntas directas como suele ocurrir en los exámenes de la Facultad e incluso en los exámenes MIR de los años 90. En la última década el MIR ha evolucionado hacia una mayoría de preguntas tipo caso clínico, que no buscan únicamente autómatas en la memorización, sino premiar el razonamiento clínico inductivo, que es algo mucho más cercano a la práctica clínica habitual y mucho más coherente de lo que se espera de un médico en el trabajo diario. Por ello es esencial que durante la preparación se ayude al opositor a enlazar conocimientos de múltiples asignaturas, a priorizar técnicas o tratamientos y a realizar razonamientos prácticos, algo en lo que trabajaremos en las clases y tutorías.
Por último, la inclusión de imágenes en el examen añadió un punto de complejidad y de realidad nuevo al MIR. Las preguntas que se asocian a imágenes normalmente representan el resultado de pruebas diagnósticas que complementan la información del enunciado. Aunque son muy temidas por los alumnos, normalmente la imagen ayuda a contestar la pregunta. Por ello, intentamos facilitar y rebajar la dificultad de las mismas entrenando a los opositores en el reconocimiento de imágenes. Para ello existen múltiples preguntas en los manuales y la aplicación del alumno y existen tutorías específicas de imágenes y clases específicas de imágenes como el seminario de radiología o electrocardiografía.